Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Nunca valoriza las cosas como son debidas.
Es fácil cansarse de la rutina,
Pero es difícil acostumbrarse a una nueva.
Odio el cambio brusco, pasar de tener a esa persona a tu lado, a que ya no esté más allí.
Algo falló para que llegara a pasar lo que pasó
Pero…
¿Qué sucede cuando recapacitas?
¿Cuándo te arrepentís?
¿Cuándo entendes que cometiste un gran error?
¿Cuándo te das cuenta que no sos nada sin esa persona?
Para cuando todo eso pase, ya va a ser demasiado tarde.
Y probablemente, esa persona especial,
que te ayudaba con todo,la que estaba siempre en todo momento, escuchándote y consolándote, la que siempre te entendía, y tenía las palabras exactas en el momento justo;
habrá tomado otro rumbo,habrá elegido otro camino...
Quizá acompañada de una persona que si la sepa apreciar.
¿Y qué nos queda por hacer?
Aprender de los errores.
Comprender que la vida es muy corta para desperdiciar el tiempo, valorar más las cosas. Tomarnos el tiempo necesario para mirar a nuestro alrededor, y observar a esas personar especiales que siempre están para nosotros.
No tenemos que perder nunca la oportunidad, ni el tiempo:
y aprovechar cada instante para demostrar cariño.
Porque nunca se sabe lo que nos depara el destino.
El futuro es una ciencia inexacta
Así que valoremos la vida, los amigos,
Y no lleguemos NUNCA MÁS
Al punto de tener que perderlo todo para
APRENDER A APRECIAR LO QUE NOS RODEA.

No hay comentarios:
Publicar un comentario